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dos uno nueve

Después de un proceso emocional complejo, el desplazamiento constante se ha instalado en mi día a día de manera violenta y caótica.

En Los no lugares, Augé definió estos espacios como entornos de tránsito que carecen de la suficiente identidad para ser considerados lugares. A través de mis imágenes contradigo esta idea, intentando que, al menos por unos días o unas horas, estos espacios se conviertan en un lugar propio.

Dos uno nueve está realizado en una habitación de hotel, escaneando minuciosamente cada rincón en un intento de mimetizarme con un espacio que solo me pertenece durante un tiempo limitado. Los encuentros fortuitos con extraños me permiten ser anfitriona en esta deriva.

El desenfoque, la fragmentación y las imágenes de recorridos por el entorno del hotel contribuyen a potenciar mi sentimiento de desasosiego y caos.

 

Gracias Antoine Dágata. Gracias Tania Bohórquez.

Al límite del acto fotográfico

 

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